La fuerza tiene más de un rostro.
No son opuestos.
Son dos caras del mismo valor.
Una mira con más calma.
La otra, con más intensidad.
Ambas ven más.
Luces distintas.
El mismo núcleo.
No hace falta parecerse
para avanzar en la misma dirección.
Cada una protege algo diferente.
Ambas permanecen firmes.
No son opuestos.
Son dos caras del mismo valor.
Una mira con más calma.
La otra, con más intensidad.
Ambas ven más.
Luces distintas.
El mismo núcleo.
No hace falta parecerse
para avanzar en la misma dirección.
Cada una protege algo diferente.
Ambas permanecen firmes.
Una huella de emoción. Una historia que permanece.